domingo, 18 de junio de 2017

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (8) QUIMIOTERAPIA Y ALIMENTACIÓN


CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (8)

QUIMIOTERAPIA Y ALIMENTACIÓN




N.E. Este es el octavo post de una serie de aproximadamente quince publicaciones que estaré realizando en torno al cáncer de mama y mi experiencia como paciente y médico. El primer post lo encuentra en "Cuando los médicos se enferman (1) [0] "

Voy  a empezar haciendo una confesión,  en mi caso,  el manejo de la alimentación fue complicado, me generó mucha ansiedad y me arrancó varias lágrimas.

Tomé la decisión de escuchar las recomendaciones de alimentación solamente de mi oncóloga y de la nutricionista de la Unidad de Quimioterapia.  Al resto hice oídos sordos para intentar no enloquecerme.  Con el paso de los días solo hice caso a las indicaciones de mi oncóloga y al sentido común.

Voy a describir cada recomendación,  el motivo de la recomendación y finalmente como lo adopté para mí.

Toca hidratarse a conciencia.  Como lo dije en una entrada anterior,  la quimioterapia deshidrata los tejidos,  uno permanece como en una eterna  resaca,  así que  me programé para hidratarme,  compré pedialyte pero no tomé tanto  como tenía pensado, solo me tomé dos botellas con cada aplicación. Lo salado/dulce del pedialyte me molestaba mucho.  Al principio tomaba aguas saborizadas, pero rápidamente las descarté porque me sabían a químico, la ginger ale  fue una delicia la primera aplicación pero después me daban nauseas en lugar de quitarlas. El agua natural no se sentía muy agradable.   Me recomendaron no tomar jugos.  Finalmente y hasta hoy,  resolví mi hidratación tomando agua gasificada muy fría, con unas gotas de limón,   fue una buena solución,  me hizo sentir bien y la encontraba fácilmente.

Debo comer fraccionado, evitar las comidas abundantes.  La recomendación es básicamente porque toca evitar la distensión del estómago y disminuir la posibilidad de vómito y náuseas.  También se facilita la digestión.  Eso no fue difícil,  empecé a comer por horario,  más o menos cada 3 horas comía pequeñas cosas como galletas de sal. 

Tengo que evitar las verduras crudas.  Eso ocurre porque las hortalizas durante su periodo de cultivo son regadas con aguas que no siempre son de la mejor calidad y llevan muchos parásitos, algunos quedan en la superficie, pero otros parásitos quedan dentro de la hortaliza. Toca lavarlas abundantemente, pero igual  cuando uno está en quimioterapia las defensas son muy bajas y si uno se come unos parásitos, puede terminar con una infección intestinal complicada. Si uno está bien de defensas con una lavada resuelve la situación.  Esta parte fue difícil para mí, porque normalmente como mucha ensalada. Empecé a comer vegetales al vapor o al wok, pero no es igual.  Encontré un sitio al que mando un mensaje de texto y me traen a la casa un mercado de vegetales orgánicos deliciosos, variados y hermosos. Se llama Patay [1].

Debo disminuir o suspender los lácteos.  Mi tipo de tumor era hormonal de acuerdo a los estudios, me tocaba evitar el estímulo con las hormonas que pueden contener los lácteos. Muy difícil para mí,  pero descubrí el queso de almendras y me agradó como sustituto. Aún lo sigo comprando en uno de mis restaurantes favoritos que se llama V-getal [2].

Tengo que consumir huevo.  Es importante subir el nivel de proteína,  principalmente albúmina, porque es transportadora de los medicamentos.  Claro que toca verificar la integridad de la cáscara del huevo antes de usarlo y comerlo muy bien cocinado,  no huevo crudo o medio crudo (que no es que me guste),  porque puede contener Salmonela y volvemos a la explicación de las defensas bajas y la posibilidad de infecciones.  

Debo consumir frutas frescas, de las que tienen cáscara gruesa y se pelan.  Lavarlas muy bien previamente.  Cuando dicen frescas es para evitar los enlatados y todos sus preservantes. Y lo de la cáscara gruesa y pelar  es básicamente para disminuir la ingesta de pesticidas que vienen con las frutas.  Así que  al principio solo incluí granadilla [3]  y pitahaya [4],  que me ayudaban también a regular mi intestino. Más adelante incluí bananos para disminuir los calambres.

Es mejor disminuir el consumo de carnes rojas y máximo consumirlas una vez por semana, e intentar  que la carne esté bien cocida.   Esta es una recomendación general para evitar más problemas intestinales a futuro.  Con esto no hubo problema,  no soy gran consumidora de carne en mi vida diaria.

Tengo que consumir pollo y pescado bien cocidos, preferiblemente orgánicos.  Se requiere mantener un buen nivel de proteínas en la dieta.   Eso mejora sustancialmente el tratamiento. Comí pollo a la plancha casi a diario,  me esforcé y consumí  algo de salmón, no es mi favorito, pero sabía que era importante.  Aquí hacen la recomendación puntual de no consumir Sushi  pero  en mi caso no aplica porque no me gusta el pescado y mucho menos crudo. Encontré un sitio donde venden pollo y huevos orgánicos y me los traen a domicilio,  se llama "la descendencia del gallo" [5].

Debo disminuir o evitar los azúcares refinados. Básicamente para  lograr mantener un buen balance y evitar complicaciones.  Esto requirió esfuerzo pero no fue imposible.

Limitar el consumo de alcohol.  La quimioterapia se procesa en gran medida en el hígado, lo que menos se quiere es congestionar el hígado con otras sustancias como alcohol. No hay problema, solo tomo vino  en  eventos de celebración y lo suspendí de raíz.

No debo consumir coca cola.  Esta fue muy difícil,  quienes me conocen saben que tenía una relación especial con la coca cola...  llevo sin tomar ni un sorbo desde hace 9 meses.

Disminuir el consumo de soya,  derivados y salsas. Básicamente por estímulo hormonal, no hay  problema.

El manejo, almacenamiento y procesamiento de los alimentos, requiere un mayor cuidado del habitual.  Utilizar una tabla de picar para las proteínas y otra diferente para los vegetales. Cuchillos diferentes para esa misma labor.  Preferir ollas y sartenes de acero o vidrio y evitar los de aluminio.  Cubrir todos los alimentos al ser llevados a la nevera. Calentar solo la porción que se va a consumir. Evitar  recalentar.   Preferir la comida hecha en casa en lo posible. Usar guantes para la manipulación de las carnes crudas. En fin, al principio pensé que estaba exagerando, pero luego me dí cuenta que era lo mínimo que podía hacer para cuidarme.

En resúmen,  mi menú diario para la quimioterapia: 
  • Desayuno una tortilla de huevo,  un agua aromática,  una granadilla,  una tajada de pan.
  • Media mañana otra granadilla y unas  galletas de soda.
  • Almuerzo pechuga a la plancha,  vegetales al wok,  arroz blanco,  a veces puré de papa.
  • Media tarde,  té con galletas
  • Cena  arroz blanco con huevo,  o  una tortilla de harina con alguna proteína.
  • Mínimo 8 vasos de agua.

Tomé sopa de pollo al principio, pero  no fue mi mejor aliada y la descarté  hace varios meses de mi vida... me trae pésimos recuerdos.

El día de la aplicación, el almuerzo variaba un poco, almorzábamos con Diana y con Andrés,   me gustan los fríjoles blancos con arroz  que me traen de un  restaurante que se llama Brown es una repostería [6], o una pechuga aderezada con durazno y acompañada de arroz salvaje que me traen de SUNA [7].  

A medida que avanzó el proceso me dí pequeñas libertades que disfruté.

Viena mi hermana,  me trajo siempre rosquitas de arroz. Con ellas reemplazaba las galletas de sal (saltinas),  no se imaginan la sensación,  lo salado, lo crocante...  tengo una relación histórica con las rosquitas de arroz,  así que cada vez que me comía una,  me transportaba a mis épocas de Médico rural en San Martín [8],  donde comprábamos rosquitas con Natalia y nos las comíamos mientras caminábamos  con el sol sofocante de la tarde, buscando un sitio con sombra y donde nos llegara un poco de brisa.  Parece que fue hace un siglo.

Diana me regaló un libro que se llama "Cocina para Uno" [9], de ahí preparé varias recetas, una crema de calabaza,  otra de tomate,  unos garbanzos  y unos sanduches,  buen libro.

Tuve tanta ansiedad con la comida,  que hice un listado de antojos para resolver al terminar la quimioterapia:


  • Ensalada césar de la plaza de andrés [10]
  • Lasaña de pollo con mucho queso preparada por Diana ✅
  • Ensalada thai de Crepes & Waffles [11]
  • Lomo de Isola [12]
  • Pizza de plátano de Karens [13]
  • Carne a la llanera ✅
  • Ensalada de pavo de Brown [6] 
  • Ensalada cesar y torta de La Nona de Harry [14]
  • Chilaquiles con queso de la Casa Mexicana [15]
  • Cheesecake de galletas oreo de Myriam Camhi [16]
Como verán hemos  ido  cumpliendo mis deseos (✅) ...

Ya hoy tengo una dieta más balanceada que durante la quimioterapia y mucho más balanceada que antes del diagnóstico.  Eso ha sido muy positivo para mi.

Y el ejercicio?  

Mónica



[0]
  Cuando los médicos se enferman (1)
 
[1]  Patay Mercadito Organico - WhatsApp +57 313 492 63 76
[2]  Restaurante vegetariano VG-TAL
[3]  Granadilla (Fruta)
[4]  Pitahaya (Fruta)
[5]  Tortuga Pollo Orgánico - WhatsApp +57 312 440 25 97
[6]  Brown es una repostería.
[7]  SUNA, Restaurante y Mercado
[8]  Municipio de San Martín, Meta.
[9]  Martín Galilea, Maria Pilar. Cocina para Uno. Editorial Planeta.
[10]  La Plaza de Andrés
[11]  Creppes & Waffles
[12]  Isola Restaurante
[13]  Karen's Pizza
[14]  H&B Bakery
[15]   Casa Mexicana Express
[16]   Pasteleria Myriam Camhi


lunes, 12 de junio de 2017

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (7) APROXIMÁNDOME A LA QUIMIOTERAPIA

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (7)

APROXIMÁNDOME A LA  QUIMIOTERAPIA



N.E. Este es el séptimo post de una serie de aproximadamente quince publicaciones que estaré realizando en torno al cáncer de mama y mi experiencia como paciente y médico. El primer post lo encuentra en "Cuando los médicos se enferman (1) [0] "
  

Aquí vamos,  ya con diagnóstico,  equipo médico, plan de tratamiento y con toda la socialización que se requería...   

Cuando hablé del Dr. José Fernando Robledo [1], mi Mastólogo,  dije que  yo lo escogí por su gran experiencia, por su trayectoria  y  desde que nos conocimos  ha sido un profesional,   siempre con las palabras exactas que yo  necesitaba en cada momento.  

Pero debo decir  algunas cosas adicionales,  yo soy Médico, soy terca por naturaleza y muchas veces creo tener las respuestas,  mi Médico debía ser alguien que me convenciera y no me permitiera dudar ni un minuto,  menos mal lo encontré en el primer intento.  
El Dr. Robledo ha sido un guía fuerte y poderoso  en este camino, no dudo de su criterio ni por un segundo. 

Es difícil pensar en dejar la bata y el fonendoscopio a un lado,  para convertirse en paciente,  pero cuando el Médico que se encuentra al frente es una eminencia,  esa transición es simple.  Yo me entregué a sus manos.

Les he dicho que mi Médico tiene una voz terapéutica?  Él solo dice "Mónica" y yo ya siento que todo va a estar bien y sonrío.

Como médico yo he conocido muchos pacientes que ante un diagnóstico de cáncer, empiezan el tratamiento, luego paran,  luego cambian, luego vuelven...   y eso nunca da buen resultado.  

Eso ocurre con un gran número de pacientes.

Y es que es tentador,  no es sino que uno diga: "tengo cáncer" e inmediatamente hay  cien opiniones diversas: "aplíquese la vacuna" "tome sangre de no se que cosa"  "vaya a donde la hermana sanadora", y uno en medio de la incertidumbre, el dolor, la tristeza,  la presión, puede dejarse llevar.  Pero ahora lo digo como paciente, uno debe escoger un Médico y seguir sus indicaciones,  es el único método para salir al otro lado, ellos son expertos en lo que hacen.

El Dr. Robledo fue quien escogió el Radiólogo  que me hizo la biopsia,  la marcación de mi tumor con un clip de titanio,  también escogió a la Oncóloga que me iba a tratar y nos presentó.

La Dra. Sandra Ximena Franco [2]  es mi Oncóloga,  es una mujer joven, elegante, bonita, siempre tiene una sonrisa amable,  mira a los ojos y me trata  como  a una persona,  no como una enfermedad.

Recuerdo la primera vez que entramos a su consultorio,  que por cierto siempre huele a una mezcla de dulces y chocolates, fuimos  Diana, Andrés y yo.  Ella nos saludó, se presentó y  me pidió que le contara todo desde el inicio,  sin prisas,  fijándose  en cada detalle.  Yo le conté todo.

Y fue muy profesional,  experta y tranquilizadora.  Hizo que la conversación se mantuviera en términos sencillos.

Empezó diciéndome que yo estaba en una fase temprana,  que eso hacía que estuviéramos  a tiempo.

Nos explicó que la quimioterapia utiliza diferentes combinaciones de medicamentos,  que ninguno de estos medicamentos es un  veneno,  que son ampliamente estudiados y aprobados en todo el mundo.

Nos dijo que la quimioterapia se encarga de atacar las células que tienen alto índice de replicación y en mi caso son las células del cáncer,  pero también van a atacar otras células normales  que se replican a alta velocidad, como las células de mi sangre,  de mi piel,  de mi  pelo  y otras.   Por esto se presentan la mayor parte de los efectos secundarios del tratamiento.

Como la quimioterapia ataca las células tumorales,  lo que se espera es que se detenga el crecimiento del tumor y se reduzca el tamaño.  De ese modo cuando sea el momento de operar,  la cirugía  en mi seno puede ser más pequeña.

También dijo que era muy importante saber sí mi cáncer respondía a la quimioterapia, porque no ocurre en todos los casos.

Nos explicó que escogía el esquema de quimioterapia,  dependiendo del tipo de cáncer, si estaba en etapa inicial o avanzada  y  que en ocasiones variaba los esquemas e incluso disminuían las dosis  dependiendo de la tolerancia de cada paciente.

También nos habló de los ciclos,  que en mi caso  ella iba a realizar 8 ciclos,  que comprendían dos etapas,  o sea 4 ciclos cada etapa.  Las aplicaciones se programan para cada 21 días. 

Esas tres semanas entre aplicación y aplicación  son muy curiosas:  los primeros 7 días después de la aplicación  se presentan los síntomas  de la quimioterapia,  la segunda semana es cuando más se bajan las defensas y la tercera semana empieza uno a recuperarse y ... entonces llega la siguiente aplicación y vuelve a iniciar el proceso.  

Siempre me tomaron examenes de sangre antes de cada aplicación, para verificar la función adecuada de mi hígado y  ver cómo estaban mis glóbulos blancos (las defensas)  y glóbulos rojos (ver que no tuviera anemia) 

La Dra. Franco se reunió conmigo dos veces antes de iniciar la quimioterapia, porque ella sabe  la cantidad de dudas y temores alrededor del tratamiento.

Le dedicamos un rato a hablar de hidratación permanente,  tomar  lo que yo sienta que tolero mejor,  bajo en azúcar o sin azúcar,  la hidratación adecuada es clave para este tratamiento.

Ella me dijo unas cuantas frases que se volvieron  claves en el proceso.   

Lo primero fue: "Tienes que ser indulgente contigo misma" y  me dijo que  no voy a poder hacer todo lo que hago normalmente, ni a la misma velocidad,  pero que en lugar de castigarme por eso, debo  ser indulgente,  porque tengo cáncer y estoy en quimioterapia. Es normal sentirse agotado.  Lo debo entender primero yo y hacérselo entender a los que están a mi alrededor.

También me dijo: "Entre más sufras, no te vas a recuperar más rápido",  suena obvio, pero no lo es.  Fue contundente en ese punto,  no tengo que aguantar dolor,  ni malestar, ni otros síntomas,  todo se puede manejar si lo hablo a tiempo con ella. 

Otra cosa de la que hablamos: "Mónica, tienes que aprender a aceptar el cambio y adaptarte a esta nueva realidad",  toca volverse experto en escuchar el cuerpo,  lo que necesita,  lo que se requiere reforzar o lo que se requiere evitar.  No puedo seguir con las mismas rutinas, como si no estuviera ocurriendo nada raro.

Adicionalmente  dijo: "De ahora en adelante, todo se puede preguntar, no tomes nada por obvio,  yo estoy aquí  para ayudarte en todo momento"  y debo decir que pregunté muchas cosas.

Y además me dijo: "No quiero verte con tapabocas,  el que tenga gripa que se lo ponga, para que no te contagie,  tu no estás contagiando a nadie de nada"  fue todo un cambio de paradigma porque yo estaba acostumbrada a ver  a los pacientes que iban a la quimio con tapabocas...   pero  no fue mi caso. 

Me dio recomendaciones de alimentación  y ejercicio (de esos dos temas  voy a hablar más adelante).

Dedicamos un buen rato a hablar de mi cabello... este tema también merece un capítulo especial.

Y otras recomendaciones generales  a las que les voy a dedicar  su tiempo.

Al terminar la consulta,  me pidió que subiera  a la Unidad de Oncología,  para que conociera a la Jefe Julieth quien me ayudaría con toda la parte operativa.

Así  que  seguimos el camino hacia la quimioterapia ...


Mónica



[1] Dr José Fernando Robledo Abad. El Maestro del Cáncer de Seno.
[2] Entrevista Dra Sandra Ximena Franco - Evento Charlas con Cáncer.






































domingo, 4 de junio de 2017

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (6) EL TRABAJO

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (6)

EL TRABAJO


N.E. Este es el sexto post de una serie de aproximadamente quince publicaciones que estaré realizando en torno al cáncer de mama y mi experiencia como paciente y médico.  El primer post lo encuentra en "Cuando los médicos se enferman (1) [0] "


 

En nuestra vida adulta el trabajo corresponde a una gran parte  de nuestro tiempo y consume gran parte de nuestra energía.

El trabajo se convierte en un eje central.

Y la gente con la que trabajamos?  con ellos nos encontramos diariamente, hablamos, compartimos,  discutimos, nos reconciliamos, crecemos, construimos, avanzamos... se van convirtiendo  en piezas fundamentales de nuestra vida.  

Mi trabajo me ha generado muchas cosas buenas, mucho conocimiento,  he podido conocer  la naturaleza humana,  me he aproximado a  la enfermedad, a la muerte y de paso me he acercado más  a la vida.  

En otra época tuve la oportunidad de compartir con estudiantes, ellos me enseñaron mucho más de lo que yo pude transmitirles.

Mi trabajo me ha dado madurez y me ha dado perspectiva.  Siento que a través de  los pacientes puedo ver otras realidades, otros mundos y eso  no es otra  cosa  que conocimiento,  ir paso a paso   llenando una gran biblioteca.

Tengo un gran equipo de trabajo y  al igual que con mi familia y con mis amigos,  decidí hablar con ellos de mi enfermedad,  con total claridad.
Tienen  legítimo derecho  a saber.

Cuando el diagnóstico es Cáncer como en mi caso,  me voy a ausentar por un periodo de tiempo prolongado y se requiere  asumir el cambio.  No solo yo debo asumir el cambio, ellos también tienen que hacer su cambio.

Nos reunimos con Ivonne y con mi Jefe directo,  ambos Médicos,   ya  Ivonne  tenía la información,  pero  lo hicimos más formal.  Les conté  el proceso de mi diagnóstico,  les conté de mi equipo médico del Country encargado de todo  y hablé a profundidad del plan de tratamiento.   Hicieron preguntas y  las respondí con la información que ya tenía.
Daniel me acompañó en esta reunión, es un gran respaldo.

Revisamos  mis funciones   en el trabajo y cómo podíamos hacer la redistribución.
Estuve  tranquila,  objetiva,  no fue una reunión difícil.
Fueron comprensivos, amables,  me ofrecieron  todo el apoyo necesario,  el espacio para poder llevar este proceso sin tropiezos.

Creé un grupo en WhatsApp  con todo el equipo de trabajo y el sábado en la tarde les dí la noticia, me hicieron preguntas,  respondí a todas  las preguntas,  mostraron preocupación y me desearon  que tuviera  mucha fuerza  y  me ofrecieron todo su apoyo.

La semana siguiente hicieron una reunión para despedirse antes de mi incapacidad, tomamos café, comimos pasteles y me obsequiaron un libro.  El libro se llama "No te preocupes... enfádate si quieres" [1] ,  es un libro lleno de historias cortas escritas por un monje budista que invita a la reflexión.
Debo confesar que al principio no lo encontré muy atractivo.  Supongo que alguno de Ustedes lo ha leído y entiende de qué estoy hablando.

Pero lo seguí leyendo,  en cada sala de espera e incluso fue mi compañero en las noches de insomnio.   Se volvió muy importante para mí. 

Por ejemplo,  trae una historia que le he contado a mi familia,  a Andrés, a mis amigos y ahora  les voy a contar a Ustedes un resumen para explicar mi punto: "un grupo de cazadores quería capturar pequeños monos en la selva,  se inventaron un método, tomaron un coco le abrieron un agujero,  le sacaron el agua,  moldearon el agujero para que fuera escasamente del tamaño de la manito del mono y pusieron adentro un plátano, amarraron el coco a un árbol y lo dejaron allí toda la noche.  El pequeño mono llegó atraído por el olor del plátano,  lo encontró, metió su manito y atrapó el plátano, pero cuando la fue a sacar del coco, no salió,  porque no cabía la mano con todo y plátano. Lo único que debía hacer el monito era  soltar el plátano y seguir su camino... pero no lo hizo,  él quería ese plátano,  así que se quedó toda la noche y  finalmente fue capturado sin problema a la mañana siguiente"    Esa es la historia.

La leí una y otra vez y  empecé a pensar cuántas veces en mi vida me había aferrado a una idea  y fui testaruda,  haciendo que mi vida fuera un poco más difícil,  cuando lo único que debía hacer era  "dejarla ir y seguir mi camino".  Les ha pasado?  o solo me ha pasado a mi?  En fin,  el libro trae  muchas historias,  pero no se las cuento porque se lo arruino al que lo esté leyendo.

También mi equipo de trabajo  me regaló una foto donde aparecen ellas con sus mascotas, están  Nathalie con  Kira y Dante,  Julieta con Manchas y Kaiser,  Yudy con Martín, Carolina con Oliver, Sol  con Lucas.  Están  con letreros que tienen frases como: "Todo saldrá bien", "Mejorate pronto", "Samuel Galatea y felicia a cuidar a la mamá" y otras más.  Colgué la foto en un sitio donde la veo todos los días,  varias veces al día y cada vez que los veo a todos,  sonrío.  En este proceso se hace difícil sonreír,  así que recuerdo cada sonrisa.  Ojalá Kira siguiera con nosotros. 

Ellos  han estado pendientes, me llaman,  me escriben,  me mandan videos,  me mandan obsequios y  siguen paso a paso mi proceso.

Son un gran equipo y han hecho un buen trabajo,  eso me quita un peso de encima.

Durante el proceso, los Médicos me han generado incapacidades por diferentes periodos de tiempo,  yo misma he ido a  hacer la transcripción  a través de Colmédica y la he hecho llegar al trabajo,  para  tener todo  legalizado y evitar tropiezos,   así funciona mejor  todo,  con transparencia.

Algunas personas me han preguntado por qué  tomé la decisión de  contar todo acerca de mi enfermedad sin mayores restricciones,  tanto a mi familia, como a mis amigos,  a mi equipo de trabajo y ahora a Ustedes.   La respuesta es esta: conozco de primera mano lo desgastante que es intentar ocultar el sol con un dedo,  empezar a pensar "será que fulano sabe de mi enfermedad?" "será que fulano le contó a mengano?" "será qué...?
Por eso decidí eliminar los intermediarios y fui yo misma quien gestionó la información, sin chismes ni rumores.

Alberto me escribió y me dijo que era valiente escribir sobre esto,  yo le contesté que no era valentía,  que es mejor  dejar todo este dolor, toda esta tristeza y todo este miedo afuera  y no adentro de mi alma.  Creo en la catarsis terapéutica. 😉

Bueno,  ya llegó el momento de empezar a hablar de la quimioterapia...



Mónica





[0] Cuando los médicos se enferman (1)

[1] Brahm, Ajahn.  No te preocupes, ¡enfádate si quieres!. Ed. Kairos. 2016





lunes, 29 de mayo de 2017

CUANDO LOS MEDICOS SE ENFERMAN (5) LOS PELUDOS

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (5)

LOS PELUDOS



N.E. Este es el quinto post de una serie de aproximadamente quince publicaciones que estaré realizando en torno al cáncer de mama y mi experiencia como paciente y médico.  El primer post lo encuentra en "Cuando los médicos se enferman (1) [0] "



Aquí estamos con Samuel,  Husky Siberiano, hermoso, fiel, inteligente,  el mejor compañero. 

Está con nosotros desde hace más de 13 años.

Yo entiendo que para muchas personas los perros y los gatos, son sólo animales de compañía,  pero en mi caso,  son mucho más,   están conmigo por un motivo,  yo los respeto en todas sus dimensiones y ellos  me respetan.

Samuel supo de mi enfermedad antes que yo (al menos un (1) año antes),  él cambió su comportamiento,  me despertaba angustiado por las noches,  me ladraba,  me aullaba y cambió muchas de sus rutinas conmigo, supongo que él quería decirme que hiciera algo, porque algo no estaba funcionando,  solo que yo no supe  traducir sus angustias.   Todos esos cambios los noté desde varios meses antes del diagnóstico.

Él lleva  con nosotros muchos años,  nos conoce y lo conocemos,  es un hermoso compañero en las caminatas largas y cortas.  También varió su comportamiento cuando mi tratamiento inició.
Cuidamos algunos gatos callejeros que están cerca a nuestro apartamento.  Desde el  2012  empezamos a alimentarlos,  a vacunarlos, a capturarlos para esterilizarlos y la más difícil fue la mamá de todos los gaticos, pero finalmente lo logramos.  De la última camada de la gata,  adoptamos a dos bellezas,  Galatea  y Felicia, son hermosas, juguetonas,  tiernas, delicadas y fuertes,  son una mezcla de sorpresas  que nos hacen sonreir todos los días.

Ellas dos  tienen con nosotros un poco más de 2 años y empezaron a acostarse sobre mi pecho tan pronto yo me acostaba y ronroneaban con mucha fuerza,  creo que también detectaron el problema antes que yo y estaban  intentando solucionarlo a su modo.

Mejor dicho, ellos tres podían  leer  los cambios en mi cuerpo mucho mejor que yo.

Cuando ya  hubo un diagnóstico claro y como lo dije en una entrada anterior,  hablé con ellos tres quienes me miraban comprensivos y angustiados.

Tanto al Dr. Robledo como al Dr. Gaitán (Radioterapia)  les pregunté si ellos tres iban a estar seguros en medio de mi tratamiento,  me preocupaba  irradiarlos o que se yo,  pero fueron claros al decirme  que no había ningún problema,  que ellos no iban a afectarse y de paso que yo no me iba a afectar negativamente por ellos.

Cuando ya inicié la quimioterapia  que fue el primer paso en este recorrido, ellos asumieron diferentes papeles  en torno a mi.

Samuel  empezó a dormir en el tapete al lado de mi cama y el día de la  aplicación de la quimioterapia,  me ladraba  cada hora o máximo cada dos horas,  era un ladrido suave y apoyaba el hocico sobre mi mano,  yo me despertaba e inmediatamente sentía  que debía ir a orinar,  iba  al baño  desocupaba mi vejiga,  me lavaba las manos y volvía a la cama, en ese momento él  se volvía a acostar y repetíamos esa rutina toda  la noche.  El veterinario me dijo que ellos tienen la capacidad de olfatear  todos esos químicos  y eso podía hacerlo actuar de esa manera.

Cuando Andrés lo sacaba al parque a caminar, muchas veces cuando yo estaba más débil, él bajaba rápidamente,  orinaba en el árbol de la entrada y se volvía a subir y se acostaba hecho un rollito a mi lado,  no quería alejarse de mi.
Cuando ya empezaba yo a salir con él al parque,  caminaba  muy despacio y pegado a mi muslo, mirándome con frecuencia, llegábamos al parque que queda a 4 cuadras y le ladraba a la banca,  para que yo me sentara,  luego el se iba y caminaba siempre cerca a donde yo estaba,  sin dejar que nadie se me acercara.

Empezamos a detectar que un día antes de mi aplicación de quimioterapia,  se enfermaba del estómago,  luego se mejoraba sin medicamentos.  Yo creo que el absorbía un poco de mi estrés y por eso  presentaba esos síntomas.
Cuando llegábamos de las aplicaciones nos recibía  batiendo la cola rápidamente y luego se  acercaba a olerme. 

Galatea y Felicia,  mis dos chiquitas,  cuando inició la quimioterapia, empezaron a acostarse en mis pies.  Yo me la pasaba con la cara caliente y los pies helados a pesar de las medias,  ellas se encargaban de esa situación.
Dejaron de llamarme para que les diera de comer,  empezaron a llamar a Andrés para esas labores cotidianas.

Siempre permanecían  a poca distancia de donde yo estaba, a mi lado, o en mis pies, o en mis piernas.
Ellas no son las más sociables del mundo, supongo que por su experiencia en la calle,  no se acercan  a muchas personas,  pero ambas entablaron una relación con Diana mi hermana,   creo que  pensaban  que esa persona  me estaba ayudando mucho y  eso la hacía una persona más en la que se podía confiar.

Hubo muchas noches durante este proceso en las que no podía dormir, así que me levantaba de la cama,  me acercaba a las ventanas del apartamento a mirar el semáforo de la esquina,  de verde a amarillo y luego a rojo...  nuevamente  verde...  y eran horas interminables,  Samuel, Galatea y Felicia, permanecían a mi lado,  si yo caminaba por  el pasillo, con mis pasos cansados, ellos caminaban conmigo,  parecíamos cuatro celadores haciendo sus rondas.  Y cuando  yo volvía  a la cama,  ellos nuevamente adoptaban sus posiciones. 

Ellos tres han sido mis  escuderos todo este tiempo,  como dije al principio ya teníamos una relación desde  antes de mi diagnóstico  y esa relación  se ha fortalecido,  ha variado un poco,  pero  es una relación sana.  Ellos son un motor  para mi.
Siempre quiero llegar a la casa  a abrazarlos y contarles  que ocurrió durante el día.
Quiero levantarme de la cama para salir a caminar con Samuel o para  peinar a Galatea y Felicia.  No son demandantes,  no me critican, para ellos así haya subido de peso, o esté calva, o esté cansada,  o esté deprimida, o esté llorando,  yo soy su persona,  la que les rasca la panza, la que les besa la frente y les dice que los ama.

Si Ustedes tienen animalitos en  sus vidas,  me van a entender,  si no los tienen... creo que es una aproximación más difícil.

Doy gracias a la vida por haberme dado la oportunidad de tenerlos a ellos tres conmigo durante este proceso.

Y en el trabajo?


Mónica

[0] Cuando los médicos se enferman (1)





lunes, 22 de mayo de 2017

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (4) LOS AMIGOS

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (4)

LOS AMIGOS



N.E. Este es el cuarto post de una serie de aproximadamente quince publicaciones que estaré realizando en torno al cáncer de mama y mi experiencia como paciente y médico.  El primer post lo encuentra en "Cuando los médicos se enferman (1) [0] "


Bueno,  ya con diagnóstico,  plan de tratamiento,  ya socializado el tema con la familia, el cáncer  se convirtió en mi realidad,  pero no quería que fuera lo único en mi vida.

No tengo un millón de amigos,  tengo pocos, pero excelentes,  yo diría  que han llegado a mi vida  en diferentes momentos y  se han quedado conmigo.

La primera con la que hablé  fue Tati,  somos amigas  hace  30 años,  ella es  pediatra, cuando se lo dije,   se quedó un rato en silencio y luego dijo "Monik,  todo va a salir bien, hagámosle"  y  ha estado conmigo todo el proceso,  me ha acompañado de modo incondicional,   con Diana y con Ella  logramos convertir las aplicaciones de quimioterapia en reuniones de costurero,  llevábamos nuestras agujas,  lana y tejíamos bufandas, sin ser expertas,  solo  para hacer la vida un poco más amable,  más tranquila,  poder reír de algo y tener  proyectos,  no se imaginan lo importante que fue esto en el proceso, que gran compañera y amiga,  se convirtió en una hermana más.


Luego hablé con Claudia,  somos amigas  hace 20 años,   ella es Médico especialista en dolor,   se lo dije  de un modo objetivo como es ella,   e inmediatamente dijo "toca elegir Mastólogo, oncólogo y definir el tratamiento" le dije que ya  estaba  con especialistas, dijo "perfecto,  ellos son los mejores,  yo los conozco,   voy a estar al lado suyo".  Claudia se convirtió  en mi Médica asesora  permanente,  aquella   a quien podía llamar sin importar la hora, o si era domingo o festivo,  siempre  estaba ahí.  La llamaba  porque me dolía la cabeza o porque me apareció una pepita, o porque  no sabía que comer...   y ella pacientemente me ayudó todo el tiempo,  con los mejores consejos  y llevándome siempre a la calma y centrandome  en que yo tenía el control.  Claudia  ha sido fundamental  en este trayecto de mi vida. 


También hablé con Dolka,  vive fuera de la ciudad y nos conocemos hace casi 40 años, es una profesional excelente,  se lo dije  paso a paso y  me dijo  "Mona usted es muy juiciosa, dedicada y fuerte,   en lo que yo le pueda  ayudar cuente conmigo, siempre voy a estar pendiente,  si  alguien puede con esto es usted". Y estuvo pendiente llamándome escribiéndome  y  dándome apoyo, con mucha energía  positiva  y sigue haciéndolo.


Le dije a Daniel, gran amigo y compañero de trabajo, fue curioso porque estaba sentado a pocos metros de donde yo estaba, pero  decidí  enviarle mensajes de texto para contarle, él los leía   y yo miraba  como reaccionaba y se reposicionaba en su silla y respiraba profundo, no levantaba la mirada del teléfono y también a través de texto me ofreció todo su apoyo, su compañía,  del modo más sincero, honesto, de verdad cada palabra que escribía salía de su corazón.  Ha estado todo el proceso  pendiente,  ayudando, ofreciendo apoyo y dándome mucha fuerza.


Aprovecho el momento y digo que uno de mis mejores amigos es Oscar,  Chiqui,  él es Mastólogo, muy bueno en realidad,  nos conocemos  desde hace 30 años, siempre  es excelente en todo lo que hace.  Fue difícil  contarle.   

Muchas personas me preguntaron por qué no lo escogí a él para ser mi Mastólogo...  y bueno,  hubo dos motivos:  el primero,  yo quería  que  si se requería  tomar una decisión rápida o extrema conmigo, se hiciera sin ser emotivos,  eso es difícil de lograr  cuando hay una amistad de tantos años de por medio.   El segundo motivo era que  si algo llegaba a salir mal,  me complicaba  o me moría,  no quería  dejarle esa carga a él,  tampoco quería que dijeran "eso le pasó por elegir al amigo.."

Inclusive, yo estaba sentada con Diana, mi hermana,  en una terraza pública,  esperando para terminar mi gammagrafía y  estábamos hablado de esto,  cuando alguien me tocó un hombro, nos saludó cálidamente y era él,  Oscar estaba ahí,  me preguntó "Cómo estás?" y yo contesté "tenemos que hablar" y quedamos de ponernos en contacto...

Así que se lo conté a través de un correo electrónico,   ha sido un buen apoyo,  me ha orientado, me ha explicado,  me ha hecho recomendaciones muy clínicas...   tengo mucho que agradecerle.

Adriana ha sido un gran apoyo,  se lo dije  y desde el principio me ha ayudado,  desde  las autorizaciones,  conseguir citas  rápidas,  orientarme  adecuadamente,  guiarme por todo este mundo complejo ...  ha sido  increíble,   me hace sentir  que todo lo puedo lograr, es fantástica,  incondicional,  no se imaginan  como me ha facilitado la vida.

Y Sandra?   qué decir de esta increible mujer?  literalmente le debo mucho.  Gracias a ella mi Cáncer de seno es un proceso temprano.  Ella  me solicitó la mamografía  sin que yo tuviera  síntomas  y sin que tuviera  la edad necesaria para hacerla por tamizaje,  ella se adelantó 4 años y yo creo sinceramente que eso ha marcado  una  gran diferencia. Cuando lo hablamos, ella dice que Dios le guió la mano,  yo sigo diciéndole  que ella fue  quien hizo la orden y es algo  que nunca olvidaré.   Ella ha estado  pendiente,  hemos almorzado juntas,  me ha ayudado,   me ha apoyado y me  sigue diciendo palabras amables y llenas de amor.


En el caso de Natalia y Gloria que viven fuera del país y con quienes  tengo una amistad de muchos años, tomé la decisión de no contarles desde el principio,  quería  dejar un espacio en el cual pudiera seguir hablando del clima, de la situación del país, del mejor método para preparar pan, las vicisitudes del trabajo, los proyectos futuros, los planes de viaje...  Quería  dejar un espacio en el que siguiera siendo Mónica y no "el cáncer de seno de Mónica",  puede sonar bobo,  pero me sirvió muchísimo,  puede que ahora  se enteren si leen este blog ...


Otras personas se han ido enterando  a medida que los días pasan.  Está bien.  Yo tomé una decisión  desde el principio:  No voy a esconder mi enfermedad, ni mi tratamiento. No tengo por que sentirme avergonzada,   se que no es fácil decirlo,  pero ya es claro que mi enfermedad es mi responsabilidad y el miedo a hablarlo es solo miedo a hacerlo cada vez más real.   Pero cómo lo afronto si lo oculto?   Los primeros días lloraba cuando hablaba  de mi enfermedad,  pero ahora siento que estoy en medio de un gran aprendizaje.


El apoyo social en medio de mi enfermedad,  ha sido una piedra angular.


Y las mascotas?..


Mónica



[0] Cuando los médicos se enferman (1)


martes, 16 de mayo de 2017

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (3) LA FAMILIA

CUANDO LOS MÉDICOS SE ENFERMAN (3)

LA FAMILIA

N.E. Este es el tercer post de una serie de aproximadamente quince publicaciones que estaré realizando en torno al cáncer de mama y mi experiencia como paciente y médico.  El primer post lo encuentra en "Cuando los médicos se enferman (1) [0] "


LLegó el  día de la reunión en la casa de mi hermana Diana y yo no estaba muy segura de ir,  ni me sentía de buen ánimo,  estaba adolorida por la biopsia,  me hicieron una marcación de la masa con un clip de titanio [1] ...  y en caso de ir,  no  me sentía con fuerza de darle la noticia a toda mi familia.

No me sentía preparada,  pero la verdad,  creo  que nunca se está preparado para algo tan fuerte.

Andrés me insistió durante la mañana que ese era un buen momento  para hablar con mis hermanos y sobrinos.  Y él decidió llamar a Cenaida,  que es una gran mujer  que me ayuda en mi apartamento, y me dijo "Dile a Cenaida, así vas ensayando cómo vas a decirle a la familia".  

Así que le conté a Cenaida,  con lágrimas y voz entrecortada,  ella lloró y  me abrazó,  me dijo  que todo iba a salir bien,  que ella me va a colaborar en todo lo que requiera. Dijo que nunca se imaginó que yo estuviera enferma.

Era sábado y estaba haciendo mucho sol,  decidí  ir al almuerzo y  salimos con Andrés y llegamos  a mediodía,  todo estaba delicioso.  Diana y Andres  me miraban...   así que nos alejamos del grupo, nos dimos un abrazo con Andrés y  busqué un sitio apartado e íntimo; la biblioteca,  entré  miré un rato por la ventana, tomé aire,  hablé con Andrés  y le dije que era el momento,  Diana  llamó a mi sobrina Naty.

Yo soy la menor de 7 hermanos,  tengo 14 sobrinos,  soy casada  y no tengo hijos.

Naty es hija de mi hermano,  él falleció hace algunos años.  Ella  es Médico  y hablamos con frecuencia.  Nos sentamos en la biblioteca,  una al frente de la otra  y pensé que iba a contarle todo, de modo calmado,  tranquilo,  objetivo...  abrí la boca  y empecé a llorar,  que difícil,  las palabras me salen a borbotones  un poco inconexas,  ella se angustia,  llora y me  tranquiliza,  ella  ha pasado por una situación de cáncer con mi hermano  y  esta noticia yo se que le mueve recuerdos muy dolorosos.  Intento  no apresurarme,  contestar lo que me pregunta...  nos abrazamos  y me ofrece todo su apoyo,  su compañía,  me dice  que yo soy fuerte y esto va a ser una etapa de mi vida que voy a superar.

Respiro,  entra  mi hermana Margoth y  mi sobrina Jenny,  repito un poco lo mismo, hubo más  silencios,  pero al momento hubo preguntas,   mucho apoyo,  buenos deseos, recomendaciones.  Nos abrazamos  con Margoth y lloramos.

Luego entran mis sobrinos Kazys, Andrius y Laima, hijos de Viena, les cuento  con calma, con ese  nudo en la garganta,  ellos hacen preguntas,  me dicen  que todo va a salir  bien, me ofrecen su apoyo,  me ofrecen estar conmigo,  ayudarme  a hacer trámites,  me abrazan  y me hacen sentir protegida.

Luego hablo con mi sobrino Juanfe,  él no dice nada,  solo me abraza prolongada y fuertemente y se va con la mirada clavada en el piso. 

Finalmente con Anama, ella también es hija de Diana,  es una charla un poco más tranquila,  le cuento y me dice que ella sabía que algo estaba pasando porque veía la preocupación de Diana,  pero que no me preocupe,  que todo va a salir bien,  que ella va a estar conmigo y como es cantante [2],  me dice que va a ir a cantarme durante los procedimientos, me hace reir.  Ella siempre ha sido muy dulce y muy especial,  es mi cantante favorita.

Diana se me acerca al final y me abraza,  me siento a la mesa con todos,  están  tristes obviamente, pero yo siento que me liberé de una carga pesada, muy pesada. Siento que puedo respirar mejor.

Llamó a Viena y a Danilo  y les  cuento la noticia por teléfono,  ambos están fuera de la ciudad y me ofrecen  apoyo  y todo lo que yo necesite.

Un par de días después hablo con mi sobrina Laura,  ella está a punto de irse a vivir fuera del país,  igual me brinda su apoyo.

Va a sonar a cliché,  pero  es una realidad,  los momentos más difíciles de la vida, requieren  que uno NO esté solo.  La familia es lo más importante,  en todo este proceso mi familia  ha estado presente,  incluso siento que somos un poco más unidos ahora con todo esto.  Mi familia es lo máximo y  sin ellos  no hubiera podido. 


Diana  con su compañía permanente,  con sus palabras,  con sus detalles,  con todo, siempre ahí  para mi,  sin importar la hora, la distancia,  el clima...  siempre ha estado conmigo.  Hoy puedo decir que Diana  es mi mejor amiga.

Viena  con su presencia,  sus consejos,  siempre pendiente, llevándome muchas cosas.

Margoth con su tranquilidad,  su reposo,  sus palabras de aliento,  sus oraciones.

Danilo  con sus preguntas oportunas,  con sus silencios,  con su gran fuerza,  con ese apoyo incondicional.

Jairo  con su amabilidad y  su buena energía.

Todos y cada uno de mis sobrinos  pendientes, llamándome, escribiéndome,  viniendo a visitarme,  prepararon tortas,  galletas y siempre  me hicieron sentir  acompañada y siendo parte de algo más grande, me hicieron sentir importante para ellos.

No tengo suficientes palabras para agradecerles y pienso que cuando haya terminado el proceso los debo invitar a todos a un gran almuerzo y expresarles lo importantes que son para mi...  sin llorar...  o por lo menos llorando poquito.

Y los amigos?...


Mónica



[0] Cuando los médicos se enferman (1)
[1] Marcación con clip de titanio
[2] Bolena Prada - Báilese un tango (Primer sencillo oficial de mi sobrina, escuchenla!)